Cambia antes que te cambien

Cambia antes que te cambien

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¿Qué modelos podrían servirnos para entender el cambio? Imagina a un jinete tratando de dirigir un elefante, sobre un terreno. El jinete es racional, mesurado, pero minúsculo comparado con la corpulencia del elefante. Dependiendo de dónde caminen (el terreno), así será el comportamiento tanto del jinete como del elefante. ¿Qué representa cada uno? El jinete es nuestra capacidad racional. Todo cambio necesita entenderse con el pensamiento. Sin embargo, como en nuestra ilustración, la parte racional (jinete) es menor en fuerza comparado con la parte emocional, que equivale al elefante. Finalmente, el entorno y los sistemas serán el terreno donde nos movemos.

 

Dirige al jinete. Cuando Jerry Sternin llegó a Vietnam, su bienvenida fue fría. El gobierno había contratado a su empleador, Save the Children, la organización internacional que ayuda a niños necesitados, a abrir una oficina en 1990 para ayudar a combatir la desnutrición. Le dijeron en el gobierno “tiene seis meses para hacer una diferencia”. Sternin viajó con su hijo de 10 años y su esposa por el país. Nadie hablaba inglés y tuvo que pasar por un proceso de adaptación a un ambiente que le resultaba hostil. La sabiduría convencional dictaba que la mal nutrición se debía a varios problemas: sanitación deficiente, pobreza casi universal, agua potable poco accesible. El análisis, como decía Sternin: “cierto, pero inservible”. Cuando analizamos un problema grande y complejo como el de Vietnam, buscamos una solución del tamaño del problema. El enfoque debería ser, sin embargo, antes de pensar en todo lo que marcha mal, en buscar, racionalmente, lo que está funcionando bien. Sternin viajó a un poblado y preguntó a las madres si existían niños muy pobres que estuvieran más sanos y grandes. Al escuchar un “Có, có, có”, o “Sí, sí, sí”, descubrió que en ciertas familias, habían niños que comían cuatro veces al día (usando las mismas porciones que otras familias pero divididas en más tiempos), eran asistidos en comer (las mamás podían darles de comer si era necesario en la boca), y comían pequeños camaroncillos y cangrejos (que se daban en abundancia en el campo) que eran mezclados con arroz (estos cangrejos y camaroncillos eran comidos por adultos pero no eran vistos sanos para los niños). Adicionalmente, daban algunas legumbres, que usualmente eran consideradas de “bajo nivel”. Sin embargo, combinados, sin saberlo, producían proteína, vitaminas y procesos metabólicos más equilibrados. ¿Cómo dirigió el cambio Sternin? Como él mismo dice “conocimiento no equivale a cambio de comportamiento, pues hay psiquiatras desequilibrados, médicos obesos o consejeros matrimoniales divorciados”. Por lo tanto, diseñó un programa de modelaje, donde las familias en grupos de 10 preparaban comida y atendían a familias mal nutridas. Las madres ahora estaban actuando de forma diferente, replicando lo positivo observado. Seis meses después, 65% de los niños de esa comunidad estaban mejor nutridos. Los cambios perduraron inclusive en el tiempo, como se validó posteriormente. En tiempos de cambio, enfócate en lo positivo para dirigir la acción. La esperanza que algo puede cambiar, es poderoso para dirigir la acción.

 

Cambia antes que te cambien (II)
¿Quieres cambiar? Recuerda la metáfora: un jinete, un elefante, un sistema. El jinete es racional, el elefante emocional, el sistema es el entorno. Veamos los últimos dos componentes.

 

Mueve al elefante. ¿Cómo hace para evitar la extinción de un pájaro único? Paul Butler, un estudiante de conservación en el Politécnico del noreste de Londres estudió el loro de St. Lucía, un pájaro con una cara turquesa, alas verdes y un escudo rojo en el pecho cuyo único hábitat natural es la isla de donde toma su nombre. El pájaro estaba al borde de la extinción, con únicamente 100 pájaros viviendo en el año 1977. ¿Qué hizo Butler? Encontró una emoción. Hizo una campaña en diversos medios, colegios, eventos deportivos, en donde creó como mascota al loro y su mensaje clave fue “cuidamos a los nuestros”. Creció el sentido de identidad de los habitantes de St. Lucía y les hizo vivir lo que significaba ser un ciudadano comprometido. ¿El resultado? La emoción relacionada al loro de St. Lucía motivó cambios incluso legales que hicieron que virtualmente fuera erradicada la caza del ave. Butler fue nombrado ciudadano de la isla y su método es ahora popularizado en el programa “Pride” (Orgullo).

 

¿Cómo mueves al elefante? Recuerda tres consejos: encuentra la emoción (saber algo no es suficiente para cambiar: haz que la gente sienta algo), encoge el cambio (haz el cambio lo suficientemente pequeño para que no se “asuste el elefante”; no planees en limpiar toda la casa, planea ordenar los platos) y crece a tu equipo (construye un sentido de identidad y fomenta una mentalidad de cambio posible).

 

Cambia el sistema. ¿Cómo podría hacer que las personas coman menos comida chatarra? Brian Wansink, de Cornell University hizo un experimento en donde dos grupos de personas fueron invitados a ver una película y a permanecer unos minutos luego de terminada la misma para conocer su opinión acerca de la venta de comida. Les ofrecieron palomitas de maíz gratuitas. Cada grupo recibió un contenedor de diferente tamaño (no observaron lo que el otro grupo recibió). Las palomitas, sin embargo, tenían un defecto: estaban rancias (a propósito). ¿Quién comió más? Ninguno de ambos grupos terminó los alimentos por su sabor tan terrible, pero quienes recibieron el contenedor más grande comieron 53% más, 21 puñados más de alimentos y 173 más calorías. El experimento fue replicado en diversos lugares y cambiando la película. Los resultados fueron consistentes: entre más grande el plato, más comemos. Si quieres comer menos, selecciona platos más pequeños.

 

El paso final en un proceso de cambio es alterar el sistema. Como las situaciones cambian el comportamiento, cambia la situación.

 

Finalmente, construye tu propia “manada”. El comportamiento es contagioso. Rodéate de personas que exhiban los comportamientos que deseas.

 

En resumen, podemos hacer cambios sustantivos en cualquier área si recordamos apelar a lo racional (el jinete), hacer sentir a los demás (el elefante) y cambiar el sistema (o entorno). ¿Qué cambios deseas hacer? El cambio es una constante, pero el crecimiento derivado del cambio es opcional.